Miles
de cajas de whisky, vodka y ron son transportadas por
una red de cinco kilómetros (3 millas) de poleas
sin fin en un enorme centro industrial estatal en el
sur de Seattle, único lugar que puede abastecer
a los comercios que venden licores en el estado de Washington.
Los 23.000 metros cuadrados
(250.000 pies cuadrados) de almacén son el centro
de distribución al que llega todo el licor importado
por el estado, que lo procesa y envía finalmente
a los 315 comercios minoristas estatales y los que tienen
un contrato especial de venta con el estado, únicos
lugares en los que los residentes de Washington pueden
adquirir bebidas alcohólicas fuertes para consumo
privado.
Mientras los estados
se afanan por taponar los elevados déficit presupuestarios,
muchos de ellos buscan la oportunidad de aumentar sus
ingresos fiscales y Washington es uno de los pocos que
analiza seriamente la posibilidad de privatizar la venta
de licores para recuperar los números negros
en sus finanzas.
Algunos legisladores
quieren vender el centro de distribución —
lo que aportaría al estado unos 33 millones de
dólares — y dejar que el sector privado
se haga cargo de la venta y distribución, que
según algunos produciría beneficios adicionales
a largo plazo.
"Creo que no es
una función esencial del gobierno", comentó
el senador demócrata Rodney Tom. "Es una
operación detallista. Las empresas privadas pueden
hacerlo tan bien o mejor" que el estado.
Tom ha presentado un
proyecto de ley que extraería completamente al
estado de Washington de la venta y distribución
de licores como, por ejemplo, California.
"Cuando los estados
se afanan por encontrar ingresos, con frecuencia renace
la idea de privatizar" la venta de licores, dijo
Steven Schmidt, vocero de la Asociación Nacional
para el Control de Bebidas Alcohólicas, un grupo
con sede en la ciudad de Alexandria, en Virginia, que
representa a los estados con monopolio en la venta y
distribución de licores y bebidas alcohólicas
de alto grado.
"Este año
estamos viendo más gestiones para privatizar
que en los últimos tiempos", agregó.
En Virginia, que encara
este año un déficit de 2.000 millones
de dólares, el nuevo gobernador republicano Bob
McDonnell basó en parte su campaña en
la promesa de privatizar la venta estatal de licores
como medio de recaudar fondos para el sistema de transporte.
Misisipí, Vermont
y Carolina del Norte contemplan proyectos de ley parecidos. |