Por Roberto
Rullan
Marina, CA – 03/10/2009 – PARTE
UNA: Para muchos jóvenes que se
envuelven en las pandillas, venta de drogas o acciones
ilícitas encuentran un camino largo y difícil
para salirse de ese ambiente. No son jóvenes
que pueden decir "hasta aquí" y darle
vuelta a la página.
Lamentablemente para aquellos para quienes fueron fieles
servidores en los asuntos de narcotraficantes la salida
de estas organizaciones es a veces casi imposible.
Muchos buscan apoyo en la familia, quienes en un momento
dado fueron los causantes y culpables del camino que
el joven haya tomado. En esta serie de artículos
escribiremos sobre aquellos jóvenes que encontraron
en las drogas dinero, amistades y con quienes ahora
corren más peligro por sus vidas porque quieren
salirse de ese peligroso mundo.
En esta historia le cambiaremos el nombre a nuestro
entrevistado por motivos de seguridad personal. Lo llamaremos
Raúl.
Raúl tiene 15 años de edad y vive con
sus padres en la ciudad de Salinas, CA. Desde los 13,
Raúl ha estado envuelto en la compra y venta
de drogas – de todas clases. Según Raúl,
era más fácil vender drogas que tener
un trabajo o ir a la escuela. Según él,
todo comenzó con la venta de unas cuantas bolsitas
de mariguana la cual le era suministrada para la venta
por una persona mayor de 21 años.
Raúl vio la oportunidad de hacer dinero fácil
y de sentirse protegió por aquella persona quien,
según él, le brindo más confianza
que su propio padre.
Raúl se refiere a su padre como su peor enemigo.
El dice que su padre tenía problemas de alcohol
y que debido a esa situación, su padre nunca
tuvo la oportunidad de sentarse con él y platicar
de asuntos escolares o de la vida en general.
Raúl desde muy pequeño vivía una
vida llena de frustraciones ya que no podía contar
con el apoyo de su padre y su madre se pasaba trabajando
día y noche en el negocio que tenían.
Raúl dijo que mientras asistía a la escuela
encontró en el mismo apoyo de aquellos que decían
ser sus “amigos” y quienes a cambio de hacer
dinero fácil le prometieron protección.
Raúl comenzó una vida llena de peligros.
Vendía drogas a aquellos que anteriormente la
compraban de otros traficantes y sobre todo, estaba
haciendo dinero y se sentía en ese tiempo importante
porque la estaba quitando clientes a la competencia.
A su corta edad hacia más dinero mensualmente
que cualquier otra persona que tuviera un bajo empleo.
Raúl estaba viviendo en la Gloria y sin la preocupación
de que nadie le hiciera daño porque tenía
la protección de aquellos que le facilitaban
las drogas para la venta.
No tan solo todo se envolvía en la venta de drogas.
En muchas ocasiones tenía que pelear con otros
grupos “enemigos” para mantener su territorio.
“Era para asegurarnos que nadie nos hiciera a
nosotros lo que yo le hice a los demás grupos”,
dijo Raúl. “Es todo relacionado al territorio
donde operamos y los clientes que tenemos”, añadió.
Dijo que las peleas no son de uno contra uno, sino que
bastantes pandilleros se juntan para hacer justicia
a aquel que haya cruzado su territorio. “Es simple:
nos protegemos el uno a otro”.
Raúl ahora se encuentra en una encrucijada; ya
no vende drogas, no quiere ser parte de la pandilla
y expone su vida diariamente. Sus ex compañeros
de gangas ya no son sus amigos. Ahora son enemigos mortales.
Raúl ha pasado tiempo en la cárcel juvenil
del Condado de Monterey por varios cargos relacionados
a las drogas. Ninguno de sus “amigos” lo
fue a visitar a la cárcel durante los 35 días
que estuvo encerrado. Ahora Raúl teme por su
vida.
En recientes fechas, aquellos que quieren que el regrese
a la pandilla, y al negarse, las consecuencias la están
pagando los padres.
En los últimos meses, estos que eran sus “amigos”
han invadido la propiedad de sus padres, han roto ventanas,
puertas, cristales, han robado y rondan la casa constantemente.
La seguridad de Raúl es cada día menor
y aunque ha tratado de conseguir un permiso para irse
a México no lo ha logrado ya que tiene varias
violaciones a su término de probatoria.
Los días en la “Gloria” en las drogas
se han tornado para Raúl en una pesadilla viviente.
Hace dos semanas fue atacado físicamente por
aquellos con los cuales el ya no quiere regresar. Su
seguridad física cada momento se hace más
alarmante, tanto para él como para sus padres.
En nuestra segunda parte hablaremos más
detalladamente de sus ofensas y roces con la ley.
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