Los neoyorquinos que se oponen al matrimonio
entre personas del mismo sexo se ven superados por los
jóvenes que lo apoyan, en tanto las encuestas
ponen de relieve nuevas tácticas de los activistas
en los suburbios y el norte del estado, la región
conservadora que es crucial para el desenlace.
El matrimonio gay ya fue aprobado en
los estados de Nueva Hampshire, Vermont, Connecticut,
Iowa y Massachusetts, además de la capital federal.
Nueva York siempre ha sido un objetivo de los activistas
debido a su tamaño y su presencia incomparable
en los medios.
"Un triunfo en Nueva York dará
un importante impulso al movimiento a nivel nacional
y, francamente, internacional", dijo Brian Ellner,
un dirigente de la Campaña por los Derechos Humanos
que impulsa la legalización. "Nueva York
es muy importante".
La campaña organizada por Cuomo
representa un cambio luego de la derrota del proyecto
en 2009 en el Senado estatal. En esa ocasión,
los distintos grupos de activistas funcionaban independientemente
unos de otros y perdían tantos votos como ganaban.
Una encuesta realizada este mes por
la universidad Siena indicó un 58% de apoyo a
la iniciativa. Los mayores de 55 años estaban
divididos, no unidos en contra, y el voto independiente
era favorable a la legalización. Una encuesta
de la Universidad Quinnipiac del 14 de abril halló
que la oposición a la iniciativa caía
hacia el 30%.