Sin embargo, 14 horas después
de que la legislación entró en vigor,
estaba también en el escritorio de un juez federal.
Mientras esos casos son ventilados en
las cortes, otros estados que buscan formas de combatir
la inmigración ilegal siguen de cerca lo que
sucede. En Georgia se espera que el gobernador firme
un proyecto similar al de Utah. Y la legislatura de
Alabama está considerando otro.
El tropiezo legal de la legislación
de Utah podría hacer que otros estados lo piensen
dos veces antes de seguir adelante. Después de
todo, los legisladores de Utah habían consultado
con abogados para tratar de evitar que surgiesen los
mismos cuestionamientos jurídicos que generó
el proyecto de Arizona.
En el fondo, el problema sigue siendo
el mismo, según los académicos: La inmigración
entra dentro de la esfera del gobierno federal y cualquier
estado que intente decirle al gobierno nacional cómo
hacer cumplir las leyes de inmigración corre
peligro de incurrir en actitudes inconstitucionales.