Obama aseguró que su gobierno
ha respondido a las preocupaciones de los legisladores
republicanos, quienes quieren que se refuerce la seguridad
en la frontera con México antes de mostrarse
dispuestos a analizar una reforma amplia de inmigración.
Justo en la frontera, Obama se mofó
de la postura de los republicanos. Dijo que "nunca
están satisfechos" y que siempre cambian
las condiciones sobre lo que se necesita para mejorar
la seguridad en la frontera.
"Quizás ellos dirán
que necesitamos un foso lleno de agua, o caimanes en
ese foso", dijo.
Obama añadió que las medidas
tomadas hasta ahora están dando resultados.
Aprovechó su discurso en El Paso,
Texas, para presionar al Congreso a fin de que trabaje
con él en un plan para dar a millones de indocumentados
una vía que les permita obtener la ciudadanía.
En un día cálido, muy
lejos de Washington, Obama dijo a un público
amigable en la ciudad fronteriza que depende de los
votantes pedir al Congreso aprobar la legislación
que abra una vía a la ciudadanía para
11 millones de indocumentados.
Esa postura permitió también
que el mandatario dejara claro que son los republicanos
y no él quienes han impedido que se apruebe la
ley migratoria. En un momento en que se acerca la campaña
para buscar la reelección, Obama quiere dar ese
mensaje claro a los votantes latinos, quienes han condenado
las deportaciones colectivas realizadas por su gobierno
durante su primer año en el cargo.
"Les pido que sumen sus voces a
a esto", dijo Obama en El Paso. "Necesitamos
que Washington sepa que hay un movimiento por la reforma,
el cual cobra fuerza de costa a costa. Así es
como haremos que esto se logre".
Señaló también
que los indocumentados deben acatar la ley, pues sus
acciones hasta ahora han constituido una "burla"
de todos aquellos que tratan de inmigrar legalmente.
Tratando de ganar apoyo público
para una legislación que los congresistas republicanos
no quieren aprobar, Obama dijo: "La pregunta es
si aquellos que la rechazaron en el Congreso previamente
están ahora listos para regresar a la mesa y
terminar el trabajo que nosotros iniciamos".
Obama además adecuó su
argumento a los momentos actuales, apoyando su posición
sobre la reforma de inmigración en términos
económicos. Argumentó que la clase media
se beneficiaría de sacar a los indocumentados
de la economía subterránea y al aprovechar
las habilidades de los inmigrantes educados en universidades
estadounidenses.
Los republicanos rebatieron la argumentación
de Obama en el sentido de que la frontera ha sido asegurada
de manera efectiva y lo acusaron de jugar con la ideología
política con la intención de atraer al
electorado hispano, cada vez más creciente, de
cara a los comicios del 2012.
Los republicanos controlan la Cámara
de Representantes, y no parece haber en el Capitolio
ningún apetito por la reforma integral que quiere
Obama, la cual ofrecería un camino a la ciudadanía
indocumentados que se encuentran en el país.
"El presidente está allá
afuera hablando sobre una reforma integral. Ya habíamos
transitado ese camino antes", dijo a reporteros
en el Capitolio el legislador Eric Cantor, líder
de la mayoría en la cámara baja.
"Creo que en lugar de eso deberíamos
hacer cosas que realmente produzcan algún progreso
y resultados", agregó.
Pero en lugar de tratar de hacer acuerdos
en el Capitolio —donde incluso algunos republicanos
que apoyaban una reforma integral se han vuelto contra
ella_, Obama está hablando a la nación,
utilizando el megáfono singular de la presidencia
para tratar de edificar un sentimiento general de apoyo
a la legislación.
"Estoy pidiéndoles que sumen
sus voces a esto", dijo Obama en El Paso. "Necesitamos
que Washington sepa que existe un movimiento por la
reforma que está ganando fuerza de costa a costa.
Así es como lograremos que se haga", subrayó.
El viaje de Obama tuvo también
un acto de índole más claramente política.
De El Paso, el mandatario se dirigió a Austin,
ciudad considerada un bastión liberal en el estado,
a fin de recaudar fondos para el Comité Nacional
Demócrata en dos actos.
Un total de 800 personas pagó
entre 44 y 35.800 dólares para asistir.