Una séptima
demanda para impedir que entre en vigencia una dura
ley de inmigración en Arizona representa la primera
objeción legal contra materiales de entrenamiento
para policías encargados de implementar la nueva
legislación.
Los agentes no deberían
utilizar el origen étnico de una persona para
determinar si existe una "sospecha razonable"
de que se encuentra ilegalmente en el país, de
acuerdo con los términos de la ley.
Sin embargo la demanda,
presentada el viernes en la corte federal, asegura que
los materiales de entrenamiento son "tan imprecisos
y mal definidos que seguro generarán categorización
racial y discriminación".
"Es como tener una
ley que pida a los policías salir y detener a
todos los niños pero no atender al hecho de que
alguien pueda parecer niño", dijo Peter
Schey, abogado con sede en Los Angeles, quien encabeza
el equipo legal que presentó la demanda el sábado.
"En vez de entrenar
a la policía sobre quién es y quién
no es realmente deportable, el material de capacitación
se concentra en factores vagos y ambiguos, como la forma
de vestir de una persona o su capacidad limitada para
hablar inglés, o su conducta, si es que alguien
puede definir todo eso", dijo Schey. "Un agente
promedio que utilice esos estándares inevitablemente
se enfocará en la apariencia física o
en la raza de una persona, y se cerciorará de
no decirlo en su reporte".
Schey calculó
que dos millones, entre los casi 12 millones de indocumentados
que hay en el país no son elegibles para deportación
porque están en el proceso de búsqueda
de un estatus legal.
Entre los materiales
hay un video emitido el 1 de julio, el cual advierte
a los agentes no usar la raza o etnicidad a la hora
de implementar la nueva ley.
Aún así,
el video dice a los agentes que se les permite considerar
si una persona habla mal el inglés, parece nerviosa
o viaja en un vehículo con demasiada gente.
Los agentes policiales
pueden también tener en cuenta cuando alguien
lleva varias capas de ropa en un clima bochornoso o
cuando alguien se encuentra en una zona frecuentada
por indocumentados que buscan trabajo.
Estas medidas llevarían
a una "categorización racial generalizada"
en contra de los hispanos, agrega la demanda.
Los que interpusieron
la demanda oponiéndose a los materiales de entrenamiento,
incluida la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos,
esperan que sus argumentos sean escuchados por la jueza
federal de distrito Susan Bolton, quien está
analizando las otras seis demandas legales.
Bolton dijo en esta semana
que no prometía emprender acciones sobre las
demandas antes de que la ley entre en vigor.
Los demandantes argumentan
que los inmigrantes que ya son conocidos por las autoridades
o que han hecho solicitudes para legalizar su estatus
serán arrestados porque no tienen los documentos
específicos que requiere la nueva ley.
La ley, que entraría
en efecto el 29 de julio dependiendo de los desafíos
legales, exige a agentes de policía, cuando investiguen
otros incidentes o crímenes, a preguntar a la
gente sobre su estatus migratorio si hay "sospechas
razonables" de que se encuentran en el país
de forma ilegal.
El Departamento de Justicia
también interpuso una demanda diciendo que la
ley de Arizona usurpa la "autoridad preeminente"
del gobierno bajo la Constitución para regular
la inmigración.
La gobernadora de Arizona,
Jan Brewer, y otros partidarios de la ley aseguran que
ésta forzará a indocumentados a abandonar
el estado. También dicen que era necesario que
el estado hiciera algo, ya que el gobierno falló
a la hora de garantizar la seguridad en la frontera
con México.
Los oponentes a la ley
aseguran que la nueva legislación promocionará
la categorización racial. |