Mientras
famosos como la primera dama Michelle Obama y el alcalde
de Nueva York Michael Bloomberg sostienen una cruzada
para que la gente ingiera menos sal, la industria de
la belleza promueve sus beneficios externos.
La sal se ha usado como
exfoliante para la piel "prácticamente desde
el inicio de los tiempos", asegura la directora
de la revista Allure, Linda Wells.
"Es un gran exfoliante",
agrega. "Y se siente muy bien en la piel. También
hay sales relajantes de baño: las sales de Epsom,
en las que te puedes sumergir y tienen un efecto antiinflamatorio.
Es bueno si te estás sintiendo hinchada".
La marca de belleza Lush
asegura que los productos de sal son uno de sus más
vendidos. Su atractivo está en que suavizan la
piel y la dejan flexible, dijo Erica Vega, una instructora
de Lush.
"Luego de usar sal,
la piel tiene una cierta suavidad que no es grasosa",
explicó. "Si en invierno quieres usar cremas
humectantes, cuando el clima está cálido
es mejor usar sal, que no seca la piel".
Vega recomendó
usar combinaciones de inspiración marina, como
un producto que mezcla sal de mar con algas y aceite
de coco.
Ahava, otra compañía
de belleza, recoge su sal en el mar Muerto, donde el
agua y el lodo influyen en su calidad, dijo su directora
nacional de educación Dawn DiOrio.
"El mar Muerto es
prácticamente como un lago, pero tiene todos
los minerales de su estado original de hace un milenio",
dijo. "Es diez veces más salino que cualquier
otra extensión de agua salada".
Sin embargo, Lisa Price,
fundadora de la línea de belleza Carol's Daughter,
consideró que la clave de la sal es su textura
y no importa tanto su origen.
"Cuando usas sal
de granos finos, exfolia de una manera suave",
dijo. "Ayuda a limpiar y desechar las células
muertas de la piel y se equilibra con un aceite para
que exfolie y humecte al mismo tiempo".
La sal puede hacer más
cosas que, por ejemplo, el azúcar, otro ingrediente
común en estas soluciones, dijo Price. Sólo
debe evitarse en la cara, cuya piel es muy delicada.
"Necesitas sal del
grano adecuado. La idea es pulir, no raspar. Como consumidora,
incluso si un producto dice 'sal de mar', debes probar
y tocarla. Debes frotarla en tus dedos y asegurarte
que se sienta suave", dijo.
Pero la sal no es sólo
para la piel. Wells, de Allure, mencionó que
hay un creciente número de productos para el
cabello en base a sal, que sirven para dar el toque
revuelto de una cabellera que pasó un día
en la playa. Es como rociarse un poco de agua de mar
en la cabeza, explicó, claro que sin las algas.
"Le saca un poco
de brillo, pero eso ahora está de moda",
dijo Wells, que advirtió que la sal puede secar
los cabellos, en especial los que tienen colores artificiales.
"Pero lo hace ver muy bien por un rato y sale al
lavarlo".
La asociación
mental entre la sal y las vacaciones, las olas y los
días al sol benefician a los productos basados
en esta sustancia, dijo Vega, de Lush: "La gente
tiene una reacción instintiva de estar sentada
junto al océano y dejarse adormecer por él".
Dos recetas para exfoliantes
caseros de sal de la revista Allure:
1 taza de aceite de almendra,
sésamo, oliva o vegetal
1 taza de sal kosher,
de mesa o Epsom
Calentar el aceite en
el microondas durante 45 segundos y agregar sal hasta
que quede como una pasta.
1 limón
Sal gruesa de mar
Cortar el limón
por la mitad y rociar ambas partes con sal. Usar las
mitades cubiertas en sal para frotar los codos, talones
y rodillas. |