Los ciberintrusos podrían obligar
a algunos vehículos a destrabar las puertas y
encender el motor sin la llave, con sólo enviar
mensajes especiales al sistema antirrobos del auto.
También pueden atisbar adónde ha estado
el conductor al infiltrarse en el GPS (siglas en inglés
del sistema de posicionamiento global) del vehículo.
Esto es posible debido a que las alarmas
de los automóviles, los GPS y otros mecanismos
están cada vez más conectados a redes
de teléfonos celulares y por lo tanto pueden
recibir órdenes por medio de mensajes de texto.
Esa capacidad permite que los propietarios cambien los
parámetros a control remoto, pero también
abre una puerta a los intrusos.
Investigadores de iSEC Partners demostraron
recientemente una intrusión de ese tipo en un
Subaru Outback equipado con un sistema de alarma vulnerable,
que no fue identificado. Con una computadora portátil
colocada sobre el capó, enviaron órdenes
al sistema de alarma del automóvil para que destrabara
las puertas y pusiera en marcha el motor.
Sus conclusiones demuestran que los
mensajes de texto ya no están limitados a textos
breves para informar a los amigos que uno llegará
tarde o para enviar una invitación a cenar.
Los textos son un medio poderoso de
ataque porque los mecanismos que los reciben por lo
general no pueden rechazarlos ni tampoco las órdenes
que llevan. Los usuarios no pueden bloquear textos,
sino solamente los operadores en las redes telefónicas.
A estos mecanismos se les asignan números
telefónicos al igual que las máquinas
de fax. Por eso, si uno descubre el número telefónico
secreto de un aparato particular, se puede usar para
enviar órdenes por medio de mensajes de texto.
Aunque se supone que los números
sólo son conocidos por los operadores de los
artefactos, no son imposibles de hallar. Determinados
programas de administración de redes permiten
a los técnicos tantear redes para ver qué
tipos de artefactos están conectados en ella.
En base al formato de la respuesta se puede deducir
el tipo y modelo del artefacto.
Los intrusos pueden usar esa información
para lanzar ataques contra mecanismos que saben son
vulnerables. En el caso de la demostración, los
investigadores se saltaron este paso y simplemente sacaron
el sistema de alarma del automóvil para identificar
el número telefónico secreto.