Autoridades
federales y estatales se retractaron del número
de víctimas reportado tras un alud en el estado
norteño de Oaxaca, donde dijeron que no se ha
confirmado la muerte de ninguna persona y que sólo
hay 11 desaparecidas.
El secretario de Gobernación,
Francisco Blake, y el gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz,
dijeron que hasta el momento sólo se tenía
el reporte de ocho niños y tres adultos desaparecidos
por el alud en la comunidad de Santa María Tlahuitoltepec.
"Hasta ahorita ningún
muerto confirmado, solamente 11 desaparecidos que esperemos
que... aparezcan", dijo el mandatario estatal a
la AP.
Además, hay por
lo menos 30 casas cercanas al cauce por donde ocurrió
el deslave y que están en riesgo.
Horas atrás, las
autoridades habían informado la muerte de ocho
personas en dos deslaves y temían que hubiera
cientos de personas sepultadas.
José Alfredo García,
portavoz de Gobernación, dijo a la AP que los
cálculos iniciales se hicieron en base a la cantidad
de casas que hay en la ladera afectada, pero que no
había autoridades estatales ni federales que
pudieran corroborar los informes que surgieron en horas
de la madrugada.
Ruiz responsabilizó
al presidente municipal por las discrepancias en los
datos que se reportaron a lo largo del día, según
declaraciones que ofreció al canal Milenio.
El coordinador operativo
de Protección Civil de Oaxaca, Luis Marín
Castillejos, dijo a la AP que el alud en Santa María
Tlahuitoltepec había dejado siete muertos y 100
personas desaparecidas, pero horas después el
gobernador Ruiz declaró que le habían
confirmado sólo cuatro fallecidos y 12 desaparecidos.
Santa María Tlahuitoltepec,
que según el conteo de población del 2005
tenía 9.000 habitantes, es una municipalidad
en la serranía de Oaxaca y la mayoría
de la población habla la lengua indígena
mixe.
Marín añadió
que también se había registrado el deslave
de otro cerro en la comunidad de Villa Hidalgo, donde
se reportó el fallecimiento de una persona.
Ambas comunidades se
localizan en la región de la sierra norte de
Oaxaca, a unos 600 kilómetros al sureste de la
capital mexicana.
El propio presidente
Felipe Calderón informó a través
de su cuenta de Twitter que el comandante de la región
militar en Oaxaca llegó a pie a Tlahuitoltepec
junto con 30 soldados, y "reporta serios daños,
pero quizá no de la magnitud estimada".
Más tarde, Calderón
dijo a reporteros a bordo del avión presidencial
que en su gobierno estaban "muy consternados por
esta tragedia", aunque "muy decididos a hacer
todo lo posible por salvar hasta donde Dios lo permita
a las víctimas que se encuentren con vida en
el derrumbe".
Frente a lo que se esperaba
fuera una tragedia mayor, la Secretaría de Gobernación
informó temprano que se enviarían de perros
de rescate y maquinaria pesada para apoyar en las tareas
de excavación y salvamento, pero luego desistió.
No obstante, en el lugar
hay 170 soldados, 125 policías federales, 100
policías estatales y 47 oficiales entre bomberos,
protección civil y Cruz Roja.
Marín dijo que
en Oaxaca ha llovido de manera constante. "Las
lluvias han sido intensas. Van tres días sin
cesar estas lluvias", señaló.
Ante las crecidas de
los ríos en la capital del estado, la gente se
arremolinaba sobre los puentes para ver el espectáculo
de las intensas corrientes de agua y lodo, mientras
que camionetas repletas de personal de la policía
o civiles en uniformes naranja eran transportados a
las zonas más afectadas.
México ha tenido
en el 2010 la peor temporada de lluvias en los registros
históricos.
Donato Vargas, secretario
del Comisariato de Bienes Comunales de Santa María
Tlahuitoltepec, también dijo a la AP más
temprano que al menos 300 casas habían sido sepultadas
y había por lo menos 500 desaparecidos.
"Estábamos
todos durmiendo y lo único que escuchamos fue
un ruido muy fuerte, y pues salimos de la casa y vimos
que el cerro se había caído", dijo
el funcionario municipal desde un teléfono satelital.
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