En uno de los casos, los departamentos
federales de Educación y Justicia concluyeron
que Arizona clasifica indebidamente a los estudiantes
como personas que hablan fluidamente el inglés,
cuando los exámenes demuestran lo contrario.
En el otro caso, los investigadores
determinaron que el estado no identifica a miles de
estudiantes que podrían tener problemas con el
inglés, porque sustituyó un examen de
tres preguntas por uno que tiene una sola, muy vaga.
Arizona podría perder millones
de dólares en financiación federal si
los funcionarios no corrigen el sistema para atender
las preocupaciones de los investigadores.
"El examen parece haber sido simplificado
por una agenda política", dijo Andrew Morrill,
presidente de la Asociación de Arizona, un sindicato
de maestros.
Morrill dijo que las políticas
del departamento de educación parecen diseñadas
para dar a menos estudiantes el acceso a programas de
aprendizaje del inglés, a fin de ahorrar dinero.
Tras una queja de una fuente no identificada,
los investigadores analizaron los procedimientos de
Arizona para clasificar a los estudiantes como gente
que aprende inglés. Determinaron que algunos
alumnos eran considerados indebidamente como destacados
en esa lengua, antes de que dominaran varios aspectos.
Arizona mide los conocimientos de inglés
en cuatro áreas: expresión oral, comprensión
oral, lectura y escritura. Una nota más alta
en un área puede compensar una calificación
baja en otra, de modo que un estudiante puede considerarse
destacado, aún si lee, escribe y escucha bien,
aunque tenga dificultades para hablar la lengua.