Es difícil
predecir qué píldoras funcionan mejor
para lidiar con la hipertensión de cada paciente,
pero los científicos están buscando formas
de personalizar mejor la terapia: quizás usando
un análisis de sangre.
La idea es controversial,
pues contradice el enfoque actual para tratar la hipertensión,
uno de los problemas de salud más prevalecientes
en el mundo.
Ahora, un trío
de estudios muestra que algunas combinaciones de medicamentos
funcionan mejor con ciertos grupos poblacionales, indicando
la posibilidad de que medir los niveles en la sangre
de una hormona involucrada en la hipertensión
pueda ayudar a optimizar la atención.
La gran sorpresa en los
estudios es que tomar un fármaco que no se corresponde
con el nivel de esa hormona no solamente pudiera no
funcionar, sino que pudiera elevar la presión
sanguínea.
"La idea de que
un tratamiento es bueno para todos simplemente no tiene
sentido", dice el doctor Michael Alderman, del
Colegio de Medicina Albert Einstein, que respalda el
nuevo enfoque.
No obstante, muchos médicos
se han mostrado escépticos porque estudios iniciales
hace décadas no mostraron un beneficio claro
del análisis de sangre para detectar el nivel
de la hormona, dijo el doctor Ernesto Schiffrin.
"La realidad es
que hasta cierto punto lo que hay que hacer es ensayo
y error, porque los pacientes son diferentes y algunos
pacientes tienen reacciones adversas con una medicina
y otros no", dijo Schiffrin, de la Universidad
McGill, en Montreal, y especialista en hipertensión
para la Asociación Estadounidense del Corazón,
la principal agrupación de cardiología
en Estados Unidos.
Sin embargo, con los
análisis de sangre siendo ahora más fáciles
y confiables, algunos expertos dicen que es hora de
estudios más amplios para resolver el debate.
"Debemos desviar
nuestros esfuerzos de la estrategia de tratar la hipertensión
como un solo mal", escribió el doctor Curt
Furberg, especialista de salud pública de la
Universidad Wake Forest, en un comentario que acompaña
los nuevos estudios en el número de este mes
de la revista American Journal of Hypertension.
La hipertensión
es una de las causas mayores de ataques cardiacos, apoplejía
e insuficiencia renal y ha aumentado a medida en que
la población envejece y se vuelve más
obesa y sedentaria. Se estima que solamente la mitad
de los afectados tienen la hipertensión bajo
control y la dificultad de encontrar el medicamento
apropiado es una de las razones. |