La tasa
de fumadores en Estados Unidos sigue sin cambios, en
aproximadamente uno de cada cinco adultos, reportaron
el martes frustrados funcionarios de salud.
Un 21% de los adultos
estadounidenses eran fumadores en el 2009, aproximadamente
el mismo porcentaje que el año previo. La tasa
—que cayó drásticamente desde la
década de 1960— ha estado básicamente
sin cambios desde el 2004, según un reporte presentado
el martes por los Centros para el Control y Prevención
de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).
La tasa entre adolescentes
—de casi 20%— tampoco ha variado.
Las autoridades de salud
piensan que han perdido impulso en su lucha contra el
cigarro debido a los recortes de gastos en las campañas
antitabaquismo y una promoción hábil por
parte de las compañías tabacaleras.
Los expertos sostienen
que los impuestos sobre el cigarrillo y la prohibición
de fumar en ciertos establecimientos han reducido el
número de fumadores en algunos estados. Pero
a nivel nacional, alegan que el avance se ha estancado
debido a los descuentos ofrecidos por las tabacaleras,
así como por la falta de fondos para financiar
programas encaminados a evitar la aparición de
nuevos fumadores y a ayudar a las personas a dejar el
vicio.
El nuevo reporte sugiere
que más de 46 millones de estadounidenses adultos
siguen fumando cigarrillos.
"Es trágico",
dijo el director de los CDC, el doctor Thomas Frieden,
quien considera que el cigarrillo es la primera causa
de muertes prevenibles en Estados Unidos. El galeno
calcula que fumar mata a unos 1.000 estadounidenses
diariamente.
Algunos expertos se sintieron
particularmente desalentados por el resultado de un
segundo reporte de los CDC, según el cual casi
todos los niños, un 98%, que viven con adultos
fumadores tienen toxinas de tabaco en su organismo a
niveles que pueden ser detectados.
El reporte anual sobre
el cigarrillo se realizó en base a encuestas
gubernamentales. El segundo informe estudió los
niveles de cotinina, una sustancia química en
el humo del tabaco, en un total de 30.000 no fumadores
entre 1999 y el 2008.
En general, los niveles
detectables de cotinina en la sangre bajaron en el lapso
de 10 años, de 52% a 40%. Esto se debe en parte
a mayores restricciones que prohiben fumar en lugares
de trabajo, restaurantes y otros sitios.
Pero el reporte también
trae malas noticias:
- La mayor parte del
declive ocurrió hace unos 10 años.
- Más de la mitad
de los niños estadounidenses de entre 3 y 11
años son fumadores pasivos, expuestos al humo
de los otros. Los CDC advierten que ningún nivel
de exposición es seguro.
- No ha habido casi ningún
avance en el caso de niños que viven con un fumador,
destacó Matthew L. Myers, presidente de la Campaña
para Niños Libres de Tabaco, una organización
con sede en Washington.
Aunque las estadísticas
han variado poco, los activistas señalan que
los reportes son importantes. Planean usar las conclusiones
de los estudios para presionar al gobierno nacional,
así como a los regionales y locales, con el fin
de que hagan más para combatir el cigarrillo. |