Una vez congregada la población
frente a la iglesia, el cura Hidalgo pronuncia un emotivo
sermón, al final del cual grita:
«¡Viva la Independencia!,
¡Viva la Virgen de Guadalupe!, ¡Muera el
mal gobierno!»
La precipitación con la que convoca al levantamiento
responde a que la conspiración independentista
había sido recién descubierta por la autoridad
virreinal.
A partir de ahí se iniciaría
una guerra de independencia que culminaría con
la firma del Tratado de Córdoba el 24 de agosto
de 1821 y la entrada del Ejército Trigarante
a la Ciudad de México el 27 de septiembre de
1821, evento con el que se consuma de forma oficial
la independencia de México con respecto a España.
Variantes en futuras correspondencias
de Allende se señalaría que el nombre
de Fernando VII habría sido usado como pantalla.
El texto de este grito ha sido alterado con posterioridad
sirviendo a los intereses del gobierno respectivo, con
adiciones como «Viva la América española»
(un reclamo posterior), «Mueran los gachupines»
(una expresión de rivalidad que sólo aparecería
más tarde por parte de Miguel Hidalgo) o «Viva
México».
Este último forma parte del grito
de independencia que en la actualidad profiere el presidente
de México en ocasión de las festividades
conmemorativas de la Independencia, aunque es muy probable
que esta última expresión no haya sido
dicha originalmente por Miguel Hidalgo.
Corrobora lo anterior, el oficio publicado
por el Manuel Abad y Queipo, obispo electo de Valladolid
de Michoacán en la Gazeta Extraordinaria del
Gobierno de México, del viernes 28 de septiembre
de 1810 (documento visible en la página web del
Archivo General de la Nación en la sección
relativa al Bicentenario de México), en cuyo
folio 809, se lee textualmente lo siguiente: «...E
insultando á la religión y á nuestro
soberano D. Fernando VII, pintó en su estandarte
la imagen de nuestra patrona nuestra Señora de
Guadalupe, y le puso la inscripción siguiente:
Viva nuestra Madre Santísima de Guadalupe. Viva
Fernando VII. Viva la América. Y muera el mal
gobierno...».
Grito actualmente
La primera vez que se festejó el Grito de Dolores
fue en un edificio conocido como El Chapitel, en Huichapan,
Hidalgo en 1812 por el general Ignacio López
Rayón y Andrés Quintana Roo dieron por
primera vez el grito de Independencia de México.
Durante el siglo XIX el grito fue conmemorado
el día 16 de septiembre, pero el presidente Porfirio
Díaz cambió la celebración para
la víspera, haciéndola coincidir con su
cumpleaños, precisamente el día 15.
Actualmente, la Campana de Dolores se
encuentra en la alta cornisa del balcón presidencial
de Palacio Nacional, junto al de la Ciudad de México.
Cada 15 de septiembre el presidente
en turno la hace sonar, en conmemoración del
aniversario del inicio del proceso independentista mexicano,
proclamando vivas a la patria inspiradas lejanamente
en las de Hidalgo y que varían de año
en año, aunque con partes casi invariables (el
final de la alocución con un triple ¡Viva
México!, el viva a los héroes independentistas
y otras).