Tres de
los mineros rescatados del fondo de un profundo socavón
fueron dados de alta el jueves por la noche, menos de
dos días después de haber retornado a
la superficie en un espectacular rescate.
La televisión
estatal mostró cuando los tres mineros fueron
sacados por una salida lateral del Hospital Regional
de Copiapó y subidos a una moderna camioneta
blanca.
Los trabajadores integran
el grupo de 33 mineros atrapados en la mina San José,
850 kilómetros al norte de Santiago, luego que
un derrumbe los sepultó bajo toneladas de rocas.
Los médicos han
expresado admiración por el buen estado de salud
exhibido por el grupo, exceptuando uno que padece neumonía
por una afección pulmonar anterior, otro con
un problema oftalmológico y unos pocos con afecciones
bucales.
Entre los mineros que
salieron del hospital está Edison Peña,
de 34 años, que se distinguió porque pese
al sofocante calor en el fondo de la mina corría
varios kilómetros a diario.
La televisión
estatal mostró la entusiasta recepción
que Peña tuvo al llegar a su casa. Decenas de
vecinos lo aplaudían y le hicieron difícil
el trayecto desde el vehículo hasta la puerta
de su hogar.
"No pensaba que
iba a pasar todo esto (el derrumbe), ojalá que
no vuelvan a pasar estas cosas", fueron las primeras
palabras de Peña al llegar a su domicilio.
"Yo corría
dentro de la mina... quería darle un gran mensaje
a todos: si dentro yo puedo, afuera también",
afirmó.
Dijo que está
tranquilo, pero que durante el encierro "lo pasamos
bien mal. Creía que no iba a volver".
El ruidoso recibimiento
de sus vecinos "es bien lindo", agregó.
El boliviano Carlos Mamani,
el único extranjero del grupo, también
fue recibido por una muchedumbre en su humilde casa
del barrio Padre Negro, en la periferia de la ciudad.
"Estoy feliz, agradecido de toda la gente que está
acá", dijo.
Señaló
que lo más duro de su permanencia en la mina
fue "tanta ansiedad y tanta presión ahí
abajo".
Al llegar a su casa agitó
una bandera boliviana que un vecino le pasó,
y agitó y destapó una botella de champán
que salpicó a muchos de los que lo rodeaban,
incluida parte de la prensa.
El tercero en regresar
a su casa fue Juan Illanes, que tuvo una recepción
similar a la de sus compañeros.
"Las horas fueron
muy intensas. Ahora quiero comerme una marraqueta (un
pan) con un jurel tipo salmón. Uno debe siempre
mantener el buen ánimo", expresó.
Como lección por
el evitable accidente, el presidente Sebastián
Piñera advirtió que en Chile no se permitirá
más el "trabajo inhumano".
Después de permanecer
69 días atrapados en el fondo de la mina en un
ambiente de excesivo calor y humedad, los trabajadores
por primera vez durmieron en una cama de verdad, con
sábanas suaves y un medio climatizado en el Hospital
Regional de Copiapó, 800 kilómetros al
norte de Santiago.
"Pasaron una buena
noche, están felices y no vemos ningún
problema desde ese punto de vista (psicológico)
y del punto de vista médico", dijo en rueda
de prensa el subdirector médico del hospital,
Jorge Montes.
Los mineros quedaron
atrapados tras un derrumbe ocurrido el 5 de agosto en
la mina, 50 kilómetros al este de Copiapó,
cuando una roca de centenares de toneladas cayó
a una de las galerías, derrumbando varias rampas.
Salvaron la vida porque era la hora del almuerzo y estaban
en un refugio de rocas, en el fondo. Otros alcanzaron
a huir porque conducían vehículos hacia
la salida.
Un minero no identificado,
pero que al parecer se trata de Mario Gómez,
de 63 años, presenta una neumonía que
evoluciona bien porque empezó a ser tratado ya
en el fondo de la mina. Otros tres fueron sometidos
a cirugías dentales y uno tiene una lesión
en la córnea.
Los médicos rechazan
identificar a los enfermos. La persona que tiene la
neumonía tiene un pulmón dañado
hace mucho tiempo por silicosis.
Sobre su estado psicológico,
el médico dijo que "la tensión psicológica
todos los mineros la tienen... todos ellos estuvieron
sometidos a alto grado de estrés, la mayoría
lo ha soportado en forma realmente notable".
"Algunos tienen
algún tipo de complicación menor, pero
nada de cuidado... nada de qué alarmarse, una
cosa absolutamente normal", añadió.
Las investigaciones preliminares
indican que el accidente nunca debió ocurrir
porque el mal estado de la mina era conocido, incluso
había estado cerrada por las autoridades mineras
el 2007, las mismas que permitieron su reapertura al
año siguiente.
"Nunca más
en nuestro país vamos a permitir que se trabaje
en condiciones tan inseguras y tan inhumanas como se
trabajaba en la mina San José, y en muchos otros
lugares de nuestro país", advirtió
Piñera en una rueda de prensa en las afueras
del hospital, después de saludar a cada uno de
los 33 mineros hospitalizados allí.
Reiteró que anunciará
"un nuevo trato con los trabajadores", después
que una comisión ha estado analizando la legislación
pertinente, los reglamentos, procedimientos estándares
y los mecanismos de fiscalización.
"Eso va a significar
un cambio muy radical", en la forma de trabajar
en la minería, la construcción, la pesca,
el transporte y el campo, adelantó.
Piñera aseguró
que "aquí no va a haber impunidad y ya están
trabajando la justicia en un juicio, el gobierno en
materia de procedimientos administrativos. Estamos usando
todos los mecanismos para que las responsabilidades
queden claramente establecidas y los responsables asuman
las consecuencias".
"Ya veremos si podemos
pasarle la cuenta a la empresa San Esteban (dueña
de la mina San José), que es la que tiene la
responsabilidad principal en este accidente", dijo
Piñera, que indicó que el costo del rescate
oscila entre los 10 y 20 millones de dólares.
Señaló
que los 33 mineros y el país son distintos después
del accidente. "Hoy día Chile es un país
mucho mas unido, mas fuerte y mucho mas respetado y
querido en el mundo entero", afirmó Piñera.
El proceso de rescate
demoró poco menos de 24 horas y fue visto por
millones de personas en todo el mundo, en una transmisión
directa que mostró incluso la llegada y salida
de la cápsula que sacó a los mineros del
fondo de la mina.
El mandatario dijo que
invitó a los mineros a la sede de gobierno, el
próximo 25 de octubre, donde jugarán un
partido de fútbol: los equipos serán el
de los mineros contra los de La Moneda, la sede de gobierno.
"El equipo que gana
se queda en La Moneda, el que pierde, vuelve a la mina",
dijo Piñera riendo. |