Los haitianos esperaban
que las elecciones nacionales trajeran mejoras, pero
apenas horas después del cierre de la votación
del domingo había manifestantes en las calles,
urnas destruidas y casi todos los candidatos presidenciales
estaban unidos en contra del gobierno.
Además de las consecuencias
de un terremoto devastador, una de las economías
más pobres del mundo, una epidemia mortal de
cólera y el descontento con los soldados de paz
de Naciones Unidas, Haití ahora podría
estar al borde de un caos político.
El desorden de la votación
del domingo unificó a la mayoría de los
candidatos principales en contra del favorito del presidente,
Jude Celestin, quien encabeza la compañía
de construcción del estado y tuvo una campaña
sólidamente financiada.
Las acusaciones de fraude o al
menos de desorganización en los lugares de votación
casi llevaron a suspender la elección. Los puestos
abrieron tarde, muchos votantes no pudieron encontrar
sus nombres en el padrón y matones saquearon
algunas mesas de votación.
Naciones Unidas dijo que hubo
"numerosos incidentes que empañaron las
elecciones". Los observadores de la Organización
de Estados Americanos cancelaron una conferencia de
prensa y divulgaron más tarde un comunicado en
que dijeron que estaban "evaluando y analizando
la información recogida".
Cerca de las 2 de la tarde, cuando
12 de los 19 candidatos presidenciales, incluidos los
principales, se reunieron en un hotel para, tomados
de las manos, criticar al presidente René Preval
y pedir que se cancelara la elección.
"Está claro que el
gobierno... de acuerdo con el (consejo electoral), está
poniendo en marca el plan pergeñado para manipular
las elecciones, con la ayuda del partido político
oficialista y su candidato, Jude Celestin", dijo
la postulante independiente Anne Marie Josette Bijou,
al leer una declaración conjunta.
Tras entonar el himno nacional
cuando llegaron los candidatos, la multitud entonces
comenzó a cantar "Arresten a Preval".
Las manifestaciones callejeras
para exigir la anulación de los comicios duraron
hasta la noche. Sin embargo, el gobierno no respondió
de inmediato a las críticas.
El consejo electoral dijo a la
noche en conferencia de prensa que la protesta de los
candidatos no tenía relevancia en términos
legales, ya que hubo irregularidades sólo en
56 de los casi 1.500 puestos de votación.
Los resultados no se esperan al
menos hasta el 7 de diciembre y se estima que habría
segunda vuelta para presidente y casi todas las disputas
legislativas.
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