Un incendio
en un penal chileno dejó 81 presos muertos y
14 con graves quemaduras en el rostro y aparato respiratorio,
informaron el miércoles las autoridades.
Luis Masferrer, director
nacional de Gendarmería, la policía de
prisiones, dijo que el siniestro estalló a las
5.30 de la madrugada debido a una riña. Fue controlado
unas tres horas después.
En las afueras de la
cárcel de San Miguel, un recinto de torres de
concreto, se congregaban centenares de familiares desesperados,
muchos de ellos con actitudes agresivas, para saber
si sus parientes están entre los fallecidos.
"Se actuó
oportunamente y con prontitud, pero tenemos una población
de 1.900 internos. La información que les entregamos
es para que las familias sepan la situación.
Ahora estamos trabajando en la identidad de los fallecidos",
dijo el coronel Jaime Concha, subdirector operativo
de Gerdarmería.
Sin embargo familiares
de los presos en las afueras de la cárcel afirmaron
en declaraciones a la televisión estatal que
gendarmería, la policía de prisiones,
cerró las puertas del recinto y no permitió
un rápido ingreso de bomberos.
Unos 200 internos de
la Torre 5, donde se registró el siniestro, fueron
evacuados a una cancha aledaña.
Uno de los presos llamó
por teléfono celular a la televisión estatal
y dijo que muchos de sus compañeros murieron
por asfixia. El periodista que recibió la llamada
dijo que se escuchaban los gritos de los reclusos, pidiendo
que los dejaran salir de la Torre.
Las autoridades no han
explicado a qué se debió el alto número
de muertos, ni cuánto tiempo debieron esperar
los bomberos antes de que se les dejara ingresar a la
Torre 5. Tampoco se sabe qué tipo de reos había
en el lugar, si estaban procesados o condenados.
El ministro de Salud,
Jaime Mañalich, llegó a la cárcel
donde confirmó el número de víctimas
fatales y agregó que otros 14 presos están
"con pronóstico incierto" debido a
severas quemaduras. También hay un bombero y
tres gendarmes con lesiones menos graves.
La cárcel de San
Miguel, ubicada en la comuna de clase media del mismo
nombre, al sureste de Santiago, fue construida originalmente
para 700 reclusos, pero contiene a casi el triple.
El hacinamiento es un
mal generalizado en casi todas las prisiones chilenas.
Uno de los presos llamó
por teléfono celular a la televisión estatal
y dijo que muchos de sus compañeros murieron
por asfixia. El periodista que recibió el llamado
dijo que se escuchaban los gritos de urgencia de los
reos pidiendo que los dejaran salir de la Torre 5, donde
estalló el incendio.
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