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Es uno de los roles familiares
más controvertidos | Para unos, es la representación
de la maldad y para otros es su ‘segunda madre’.
En la cultura popular, hay innumerables chistes sobre
ellas. Una psicóloga familiar nos ayudó
a explicar sus actitudes y dio algunos consejos sobre
el papel que les toca jugar
La cultura popular
dice que son entrometidas, manipuladoras, indeseables,
se las llama "brujas" y son objeto de innumerables
chistes, como aquél que dice que el diablo creó
a las suegras porque no podía estar en todas
partes. Más allá del mito y de las bromas,
también hay otras personas que las consideran
como una "segunda madre" y las hacen mediadoras
en los conflictos de pareja e incluso les dan la responsabilidad
de intervenir en la crianza de sus hijos. Sin embargo,
ni un extremo ni otro parecen ser los adecuados. “Hay
que establecer límites y las decisiones de su
participación deben ser consensuadas dentro de
la pareja”, advierte la psicóloga Mary
Cruz de Urioste, especialista en temas de familia y
responsable del departamento de Asesoría y Bienestar
Estudiantil (DABE) de la UPSA. En base a sus consejos
y descripciones de la figura de la suegra elaboramos
un breve manual para identificar los problemas y solucionar
los conflictos que surgen de la relación entre
nueras y yernos con las suegras.
Competencia de Género
Algunos piensan que la
suegra del yerno es la más conflictiva y otros
que la suegra de la nuera. No hay verdaderos estudios
sobre este tema. Cuando los conflictos son más
frecuentes entre la nuera y la suegra se debe a una
competencia de género. Ambas luchan por ser "mejor
mujer" y atender ‘mejor’ a esta figura
que las dos quieren.
Miedo de perder al hijo
Una de las cosas que está
clara es que hay una disputa de poder. Estas relaciones
de poder pueden darse por el miedo de la madre a perder
al hijo o a la hija; relaciones de poder y dominación,
cuando la familia no se ha independizado económica
o emocionalmente, crean una gran dependencia y esto
otorga un poder a los padres del cónyuge.
Pautas culturales
La mujer es la transmisora
de la cultura y entonces cada familia posee pautas culturales
y relaciones distintas. La suegra cree que el modelo
que porta es el mejor modelo y cuando estos patrones
se enfrentan con los que trae el cónyuge de la
hija o el hijo, se genera un conflicto.
Dependencia emocional
Hay hijos que aunque vivan
lejos o no estén viviendo bajo el mismo techo
de los progenitores y tal vez sean independientes económicamente,
siguen emocionalmente vinculados a sus padres y la opinión,
en especial de la madre, sigue siendo más poderosa
que la que se genera en su nuevo núcleo familiar.
Límites
Hay que fijar límites
claros y flexibilizar las relaciones. Es decir, definir
hasta dónde voy a permitir que mi suegra o suegros
decidan sobre mi vida. No se debe entrar en competencias
absurdas para ver quién educa o quién
cocina mejor. Esto lleva a conflictos de escaladas simétricas
que provocan roces. Y ocurre cuando el esposo entra
en competencia con el hogar de la mujer o al revés.
Lo positivo
La suegra puede convertirse
en figura muy positiva. Ella puede apoyar en el cuidado
y la crianza de los nietos. Sobre todo porque tiene
la sabiduría de la experiencia, y cuando se establecen
muy buenas relaciones con la pareja del hijo o de la
hija puede ser la portadora de información importantísima
y convertirse en una fuente de apoyo no sólo
instrumental, sino también emocional.
Mediadoras
Los problemas se deben
manejar y resolver en pareja. Puede que circunstancialmente
funcione tener a la suegra como aliada, pero cuando
surjan nuevos problemas ella creerá tener derecho
a inmiscuirse. Esto debilita la relación de la
pareja. Lo importante es que los padres no interfieran
o ponerse de acuerdo sobre los espacios que se van a
compartir.
Los nietos
La suegra no debe descalificar
la educación de los padres y ahí hay que
establecer límites. En cuanto tengamos esos límites
claros, las relaciones pueden ser mucho más positivas.
¿Por qué
la suegra y no el suegro?
Porque en general en nuestra
cultura los suegros se involucran menos en la crianza,
en la alimentación y todos esos aspectos de la
vida cotidiana. Tenemos una figura paterna más
periférica, por lo tanto asume un papel menos
comprometido. En realidad, la mensajera de las relaciones
es la mujer y eso hace que la figura de la suegra se
vea más conflictiva. Ahora éstas son construcciones
sociales que hacemos.
Los roles
No hay que tener a la suegra
por encima de la pareja, pero tampoco hacer alusiones
despectivas que impliquen la idea de que no se la considera
parte de la vida del matrimonio. Es decir, menospreciarla.
Las críticas
Dentro de la pareja hay
que evitar las críticas mutuas de las familias
de origen. Por ejemplo, sentencias como: "o tu
madre o yo", o "vamos a tal lugar, si no nunca
más voy a la casa de tu madre". Esas situaciones
límite no ayudan en la confrontación de
la pareja. Lo mejor es llegar a acuerdos.
Noviazgo
En la etapa del noviazgo
queremos quedar muy bien con nuestra futura suegra.
Entonces, en este proceso nos involucramos mucho con
ella, pero cuando ya queremos formar nuestro hogar se
nos hace difícil lograr mayor dependencia. Éste
es un proceso de transición difícil a
veces. Es importante llevarse muy bien con la familia
de origen, pero es más importante marcar las
distancias para que el nuevo hogar pueda tener independencia.
Conocer a la suegra
Indudablemente, conocer
a la familia de tu pareja es terminar de conocer a tu
compañera o compañero. Sin duda alguna,
las personas reproducimos costumbres, tradiciones y
valores que han sido heredados de la familia, y cuando
uno conoce la familia del cónyuge termina de
comprender algunas actitudes de la otra persona. Ahora,
que sean distintas a las de uno no quiere decir que
sean ni mejores ni peores. Lo difícil está
en qué medida voy aceptar eso distinto a mí
como algo compatible conmigo; por eso, es muy importante
conocer a su hogar de origen, porque te ayuda a entender
y prevenir.
¿La segunda madre?
La suegra no es la segunda
madre. Algunas familias quieren que se las llame mamá
o papá. Ésta es otra intromisión,
porque los roles están establecidos. Tenemos
los padres reales, afectivos, y a la suegra se la puede
respetar muchísimo por el sólo hecho de
ser la madre de mi esposo o esposa, pero ese vínculo
maternal que ella pueda tener conmigo no se da de la
noche a la mañana. Es algo que se construye durante
la vida.
Lealtades
Uno de los conflictos más
graves es el de las lealtades: a quién le debo
ser más leal, ¿a mi esposo o a mi madre?
Y entonces cuando los juegos
de lealtades derivan en una encrucijada surgen los conflictos,
porque no sé a quién le debo más
lealtad. Lo más importante es que las decisiones
se manejen en el núcleo del hogar y que no sea
la suegra la que defina las pautas de relación
y la dependencia emocional y económica.
Madurez emocional
La suegra inteligente es
la que permite los espacios, la que cede territorio,
la que aconseja oportunamente, pero sin imponer sus
opiniones, porque tiene la experiencia de una mujer
adulta y de haber sido nuera. Tampoco debe sentirse
vulnerable a perder los afectos, porque muchas suegras
que han dedicado su vida a criar a sus hijos se quedan
"sin pega" cuando éstos parten del
hogar y quieren continuar su labor entrometiéndose
en el matrimonio del hijo. Es importante la madurez
emocional de la suegra. |