por
Roberto Rullan
Castroville, CA - 12/12/2008
- En la celebración de unas de las festividades
religiosas de mas importancia en México, en Castroville
se celebro hoy la misa en honor a la Virgen de La Guadalupe,
la querida Virgen del Tepeyac.
Cientos de feligreses,
en su mayoría Mexicanos, llenaron a totalidad
la Iglesia de Nuestra Señora de Refugio. Antes
de comenzar la misa que se celebro a las cinco de la
mañana, se pudo escuchar la historia de la Virgen
del Tepeyac y música dedicada a la Virgen de
la Guadalupe.
En la iglesia participo
un mariachi local quienes entonaba cánticos también
dedicados a la Virgen. Al finalizar la misa, danzas
Aztecas fueron realizadas por el Grupo Azteca.
Porque se celebra el
día 12 de Diciembre?
(Tomado del escrito
indio Nican Mopohua del siglo dieciséis).
Un sábado de 1531
a principios de diciembre, un indio llamado Juan Diego,
iba muy de madrugada del pueblo en que residía
a la ciudad de México a asistir a clase de catecismo
y a oír la Santa Misa. Al legar junto al cerro
llamado Tepeyac amanecía y escuchó que
le llamaban de arriba del cerro diciendo: "Juanito,
Juan Dieguito".
Él subió
a la cumbre y vio a una Señora de sobrehumana
belleza, cuyo vestido era brillante como el sol, la
cual con palabras muy
amables y atentas le dijo: "Juanito: el más
pequeño de mis hijos, yo soy la siempre Virgen
María, Madre del verdadero Dios, por quien se
vive. Deseo vivamente que se me construya aquí
un templo, para en él mostrar y prodigar todo
mi amor, compasión, auxilio y defensa a todos
los moradores de esta tierra y a todos los demás
amadores míos que me invoquen y en Mí
confíen. Vas donde el Señor Obispo y le
manifiestas que deseo un templo en este llano. Anda
y pon en ello todo tu esfuerzo".
"Ten seguro que
te agradeceré bien y te lo pagaré. Vas
a merecer que yo te recompense el trabajo y fatiga con
que procuras hacer lo que te encomiendo".
Él se arrodilló
y le dijo: "Señora mía, voy corriendo
a cumplir lo que me has mandado. Yo soy tu humilde siervo".
Y se fue de prisa a la ciudad y en derechura al Palacio
del Obispo que era Fray Juan de Zumárraga, religioso
franciscano.
Cuando el obispo oyó
lo que le decía el indiecito Juan Diego, no le
creó. Solamente le dijo: "Otro día
vendrás y te oiré despacio".
Juan Diego se volvió
muy triste porque no había logrado que se realizara
su mensaje. Se fue derecho a la cumbre del cerro y encontró
allí a la Señora del Cielo que le estaba
aguardando. Al verla se arrodilló delante de
Ella y le dijo: "Señora, la más pequeña
de mis hijas, niña mía, expuse tu mensaje
al Sr. Obispo, pero pareció que no lo tuvo por
cierto. Comprendí por la respuesta que me dio
que pensó que quizás que es una invención
mía que Tú quieres que te hagan aquí
un templo, y que eso no es una orden tuya. Por lo cual
te ruego que le encargues a alguno de los principales
que le lleve tu mensaje para que le crean, porque yo
soy un pobre hombrecillo, el último de todos.
Perdóname que te cause esta gran pesadumbre.
Señora y Dueña Mía".
Ella le respondió:
"Oye, hijo mío, el más pequeñito,
es preciso que tú mismo solicites y ayudes a
que con tu mediación se cumpla mi voluntad. Mucho
te ruego, hijo mío, y aún te mando, que
otra vez vayas mañana a ver al Sr. Obispo. Dile
que yo en persona, la siempre Virgen María, Madre
de Dios, te envía, para hacerle saber mi voluntad:
que deben hacer aquí el templo que les pido".
Pero al día siguiente
el obispo tampoco le creyó a Juan Diego y le
dijo que era necesaria alguna señal maravillosa
para que se pudiera creer que sí era cierto que
lo enviaba la misma Señora del Cielo. Y lo despidió.
El lunes Juan Diego no
volvió al sitio donde se le aparecía nuestra
Señora, porque su tío Bernardino se puso
muy grave y le rogó que fuera a la capequeño,
que no es tan importante lo que te asusta y aflige.
No se entristezca tu corazón ni te llenes de
angustia. ¿Acaso no estoy yo aquí que
soy tu Madre? ¿Acaso no soy tu ayuda y protección?
No te aflijas por la enfermedad de tu tío, que
en ese momento ha quedado sano. Sube ahora a la cumbre
del cerro y hallarás distintas flores. Córtalas
y tráelas".
Juan Diego subió
a la cumbre del cerro y se asombró muchísimo
al ver tantas y exquisitas rosas de castilla, siendo
aquel un tiempo de mucho hielo en el que no aparece
rosa alguna por allí, y menos en esos pedregales.
Llenó su poncho o larga ruana blanca con todas
aquellas bellísimas rosas y se presentó
a la Señora del Cielo. Ella le dijo: "Hijo
mío, esta es la prueba que llevarás de
parte mía al Sr. Obispo. Te considero mi embajador,
muy digno de mi confianza. Ahora te ordeno que sólo
delante del Sr. Obispo despliegues tu manta y descubras
lo que llevas. Contarás todo lo que viste y admiraste
para que puedas inducir al prelado, con objeto de que
se construya el templo que he pedido".
Juan Diego se puso en
camino, ya contento y seguro de salir bien. Al llegar
a la presencia del obispo le dijo: "Señor,
hice lo que me mandaste hacer: Pedí a la Señora
del Cielo una señal. Ella aceptó. Me despachó
a la cumbre del cerro y me mandó cortar allá
unas rosas y me dijo que te las trajera. Así
lo hago, para que en ellas veas la señal que
pides, y cumplas su voluntad. Helas aquí".
Desenvolvió luego
su blanca manta, y así que se esparcieron por
el suelo todas las diferentes rosas de castilla, se
dibujó en ella y apareció de repente la
preciosa imagen de la Virgen María, Madre de
Dios, tal cual se venera hoy en el templo de Guadalupe
en Tepeyac. Luego que la vieron, el Sr. Obispo y todos
los que allí estaban se arrodillaron llenos de
admiración. El prelado desató del cuello
de Juan Diego la manta en que se dibujó y apareció
la Señora del Cielo y la llevó con gran
devoción al altar de su capilla. Con lágrimas
de tristeza oró y pidió perdón
por no haber aceptado antes el mandato de la Señora
del Cielo.
La
ciudad entera se conmovió y venían a ver
y admirar la devota imagen y a hacerle oración
y le pusieron por nombre la Virgen de Guadalupe, según
el deseo de Nuestra Señora. Juan Diego pidió
permiso para ir a ver a su tío Bernardino que
estaba muy grave. El Sr. Obispo le envió un grupo
de personas para acompañarlo. Al llegar vieron
a su tío que estaba muy contento y que nada le
dolía. Y supieron que había quedado instantáneamente
curado en el momento en que la Sma. Virgen dijo a Juan
Diego: "No te aflijas por la enfermedad de tu tío,
que en este momento ha quedado sano".
El señor Obispo
trasladó a la Iglesia Mayor la santa imagen de
la amada Señora del Cielo. La ciudad entera desfilaba
a admirar y venerar la Sagrada Imagen, maravillados
todos de que hubiera aparecido por milagro divino; porque
ninguna persona de este mundo pintó su preciosa
imagen (hasta aquí el relato indio del siglo
XVI).
La imagen de la Virgen
de Guadalupe se venera en México con grandísima
devoción, y los milagros obtenidos por los que
rezan a la Virgen de Guadalupe son tan extraordinarios
que no se puede menos que exclamar: "El Poder divino
está aquí".
El Papa declaró
a Nuestra Señora de Guadalupe como "Patrona
y Emperatriz de América". Su fiesta se celebra
el 12 de diciembre.
Un hecho inexplicable
(Tomado de "El Catolicismo" 25 de octubre
de 1981).
Los asombrosos descubrimientos
que se han hecho acerca del Cuadro de la Virgen de Guadalupe
en México, tienen pasmados a los científicos.
Últimamente se
ha formado una comisión de científicos
para investigar los fenómenos inexplicables de
esta tela que era la ruana o poncho del indio Juan Diego.
Lo primero que llama
la atención de los expertos textiles es que esta
manta se haya podido conservar durante siglos, expuesta
al polvo, al calor y a la humedad, sin que se haya deshilachado
ni se haya desteñido su bella policromía.
Siempre estuvo así expuesta a todo, a la topa
tolondra, y sólo desde hace unos años
la cubrieron con un vidrio.
La tela está hecha
con una fibra de ayate mexicano que se descompone por
putrefacción a los veinte años, como ha
sucedido con varias reproducciones de la imagen que
se han fabricado en esta misma clase de tejido. Y sin
embargo este lienzo lleva cuatrocientos cincuenta años
desde el tiempo de Hernán Cortés, sin
desgarrarse, ni descomponerse, y por causas inentendibles
a los expertos, es refractaria a la humedad y al polvo.
La pintura que cubre
la tela es otro misterio. El sabio alemán Kuhn,
que es premio Nobel en Química, ha estudiado
esta pintura, y su respuesta dejó atónitos
a los oyentes: "estos colorantes no son ni minerales,
ni vegetales, ni animales".
Se podía pensar
que la tela resistía tanto porque la habían
colado y preparado de manera especial como a otras pinturas
famosas para que tuviera gran resistencia.
Pero el sabio Callagan,
de la NASA, de Estados Unidos la ha estudiado con aparatos
de rayos infrarrojos y ha descubierto que la tela no
tiene ningún engomado ni preservante, y que no
se puede explicar cómo esas pinturas han resistido
cuatro siglos en un lienzo tan ordinario. Con estos
rayos infrarrojos se ha descubierto que la imagen no
tiene esbozos previos como se ve en los cuadros de Rubens
y Tiziano, sino que fue pintada directamente, tal cual
se la ve, sin tanteos ni rectificaciones.
La imagen no tiene pinceladas.
La técnica empleada es desconocida en la historia
de la pintura. Es inusual, incomprensible e irrepetible.
LA PUPILA DE LA VIRGEN:
LO MÁS INEXPLICABLE: Un famoso oculista, Lauvvoignet,
examinó con un poderoso lente la pupila de la
Virgen, y la observó maravillado que en el iris
se veía reflejada la imagen de un hombre. Esto
fue el principio de una investigación que condujo
a los más inesperados descubrimientos.
La digitalización
consiste en que si se fotografía la pupila de
una persona, con una máquina poderosa y especial,
en la fotografía queda todo lo que esa persona
está viendo en el momento de tomar la foto. El
Dr. Tosman, especializado en digitalización,
o sea en averiguar por medio de fotos lo que la persona
está viendo, le ha
tomado fotografías a la pupila de la Virgen de
Guadalupe. Las amplía miles de veces, y logra
captar detalles imposibles de ser captados a simple
vista. Y los detalles que aparecen en las fotografías
de la Virgen de Guadalupe son: Un franciscano en cuyo
rostro se ve deslizarse una lágrima; un hombre
con la mano sobre la barba en señal de admiración;
otro indio en actitud de rezar; unos niños y
varios religiosos franciscanos más. O sea todas
las personas que según la historia de la Virgen
de Guadalupe escrita hace varios siglos, estaban presentes
en el momento en el que apareció la sagrada imagen.
Lo que es radicalmente
imposible es que en un espacio tan pequeño como
la córnea de un ojo situado en una imagen de
tamaño natural, aún el más experto
miniaturista lograra pintar todas esas imágenes
que ha sido necesario ampliar dos reció la sagrada
imagen.
Lo que es radicalmente
imposible es que en un espacio tan pequeño como
la córnea de un ojo situado en una imagen de
tamaño natural, aún el más experto
miniaturista lograra pintar todas esas imágenes
que ha sido necesario ampliar dos mil veces para poderlas
advertir.
¡Inexplicable!
Fue lo que exclamaron los expertos al conocer la respuesta
del sabio alemán Kuhn cuando comprobó
que los colores de esta pintura de la Virgen de Guadalupe
no eran ni minerales, ni vegetales, ni animales.
¡Inexplicable!
Exclamaron los sabios norteamericanos Smith y Callagan
al comprobar que esta pintura carece de pinceladas y
que esta tela que ha durado 450 años sin dañarse
no tiene ningún preparativo que la conserve así.
¡Inexplicable,
radicalmente inexplicable! Exclama el especialista Tonsman
al referir en sus conferencias que con su máquina
fotográfica de "digitalización"
ha logrado encontrar en las pupilas de la Virgen de
Guadalupe las imágenes de todas las personas
que estaban presentes en el día de su aparición.
"Hay que respetar
las diversas formas de devoción que la Iglesia
ha venido aprobando a través de los siglos. Devociones
de acuerdo con el temperamento, los sitios, los tiempos
y la manera de ser de los fieles. (Concilio Vaticano).
No temas. ¿No
estoy yo aquí que son tu madre? ¿No estás
por ventura en mi regazo? No te apene ni te inquiete
cosa alguna.
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