En un seguimiento de un grupo de
hombres británicos de mediana edad durante 10
años, investigadores hallaron que aquellos que
hacían ejercicio vigoroso con regularidad eran
menos propensos a desarrollar depresión o ansiedad
en el tiempo.
El efecto fue modesto y no se observó
evidencia de un beneficio de otras formas de actividad,
como el esfuerzo físico en el trabajo.
El equipo dirigido por la doctora
Nicola J. Wiles, de la University of Bristol, publicó
los resultados en American Journal of Epidemiology.
Estudios previos hallaron que el
ejercicio ayuda a las personas con depresión
leve a moderada, pero estudios llegaron a conclusiones
contradictorias sobre si las personas físicamente
activas tienen menos riesgo de desarrollar depresión
o ansiedad.
Para evaluar el tema, el equipo
usó los datos de un seguimiento a 10 años
de 1.158 hombres británicos de mediana edad.
Al inicio del estudio, los hombres
respondieron sobre sus hábitos de ejercicio y
la actividad física laboral, y también
completaron cuestionarios estándar de detección
de la depresión y la ansiedad en tres momentos
del estudio.
En general, los hombres que dijeron
hacer ejercicio vigoroso (como correr o jugar fútbol)
con regularidad eran un 25 por ciento menos propensos
que sus pares menos activos a desarrollar depresión
o ansiedad durante los siguientes cinco años.
Sin embargo, a los 10 años,
ya no se observó ese beneficio.
Los resultados, según los
investigadores, coinciden con otros estudios sobre el
ejercicio en pacientes con depresión leve.
La actividad física modificaría
directamente la depresión a través de
su acción sobre ciertas sustancias químicas
cerebrales; tendría también beneficios
indirectos al mejorar la autoestima o la imagen corporal.
Aunque el ejercicio no tuvo un fuerte
efecto sobre la salud mental masculina durante el estudio,
los resultados señalan un motivo más para
levantarse del sillón, indicaron los autores.
"Las recomendaciones universales
de llevar un estilo de vida activo para obtener los
beneficios reconocidos para la salud física también
deberían producir mejoras más modestas
a corto plazo en la salud mental", concluyeron
los autores.
FUENTE: American Journal of Epidemiology,
15 de abril del 2007