Joel Barriga y Alfredo Avila confesaron
haber matado a Ramses Mendoza, dijo el procurador de
justicia del estado de Baja California, Fermín
Gómez.
Los dos hombres tenían siete
fusiles de asalto cuando fueron capturados, agregó
Gómez.
Mendoza, de 30 años, fue reportado
como desaparecido la semana pasada y su cabeza cercenada
fue encontrada el lunes. Sus asesinos colgaron la cabeza
llena de impactos de bala desde un puente, utilizando
un aro metálico y un cuerda de nailon.
También el jueves, fueron encontrados
los cadáveres de dos hombres con disparos de
arma de fuego dentro de la cajuela de un automóvil
estacionado afuera del Hospital General de Tijuana.
Tenían atadas manos y pies y los cuerpos presentaban
señales de tortura, según un reporte de
la policía estatal.
Hombres con pistolas atacaron más
tarde a tres hombres que pasaban en un vehículo
por un centro comercial de la ciudad, matando a uno
de ellos e hiriendo a los otros dos .
La violencia de presuntas bandas de
narcotraficantes había menguado bastante en Tijuana
después de enero del 2010, cuando se realizó
la captura de Teodoro "El Teo" García
Simental, uno de los dos reputados jefes delictivos
que presuntamente se habían empeñado en
una sangrienta batalla territorial en la ciudad ubicada
frente a San Diego.
Pero ha habido una serie de decapitaciones
y balaceras desde que el presidente Felipe Calderón
visitó Tijuana en octubre y calificó a
la ciudad como una historia de éxito en sus cuatro
años de guerra contra los cárteles de
drogas. La violencia continúa abajo de sus niveles
del 2008, cuando la guerra territorial alcanzó
su clímax, y Tijuana sigue estando más
en calma que otras ciudades fronterizas del noreste
de México.
El jueves, Calderón dijo a la
prensa local que aunque el 2010 ha sido el año
más violento desde que asumió el cargo,
los homicidios comenzaron a descender en las últimas
semanas del año, tras alcanzar su clímax
a mediados del año.
"Ya pasamos la cresta de la ola",
agregó.
El la ciudad de Monterrey, hombres armados
atacaron el jueves con ametralladoras una prisión
y lanzaron al menos una granada que no explotó;
nadie resultó herido.
Jorge Domene, un vocero de seguridad
del estado de Nuevo León, donde se ubica Monterrey,
dijo que el ataque no parecía un intento de liberar
reos de la prisión de Topo Chico, sino un acto
para intimidar a las autoridades.
También el jueves, hombres mataron
a balazos al jefe de policía del poblado de Taretán,
en el estado de Michoacán.
Francisco Aparicio Méndez conducía
con su mujer e hijos por una carretera cuando hombres
con armas de fuego que viajaban en otro vehículo
lo obligaron a detenerse. El jefe policial salió
de su automóvil y fue asesinado con fusiles de
asalto. Los atacantes huyeron sin lastimar a su familia.
Taretán está ubicado justo
al sur de la ciudad de Uruapan en un área dominada
por el cártel de drogas La Familia, el cual ha
atacado frecuentemente a la policía y las autoridades
de gobierno.