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Estirarse al levantarse,
beber abundante agua, desayunar bien, descansar la vista,
cepillarse los dientes, usar ropa sana, tomarse un respiro
para caminar... Gestos tan sencillos como éstos,
ayudan a renovar el cuerpo por dentro y por fuera, si
se realizan regularmente, a lo largo de las 24 horas
del día.
Autor: Ricardo Goncebat
Tomar uno o dos vasos de agua es una de las mejores
formas de comenzar la jornada porque así se ayuda
al organismo a hidratarse y activar sus mecanismos naturales
de drenaje y eliminación de toxinas.
¿Le gustaría
derrochar vitalidad, buen humor y salud, en lugar de
sentirme a menudo cansado, sin ganas y con una sensación
de malestar difuso que se resiste a abandonarle? Para
comenzar a sentirse mejor en el menor tiempo posible,
no le hará falta introducir cambios drásticos
y trabajosos en su estilo de vida.
Hay una serie de sencillas
medidas rejuvenecedoras que puede aplicar sin mayores
complicaciones ni esfuerzos, desde que suena el despertador
por la mañana hasta que apaga la luz por la noche.
Le devolverán la
lozanía que cree haber dejado atrás, pero
que sigue viva en su interior y que como una “bella
durmiente” que espera el momento mágico
en que la despierten para renacer.
Estas son algunas de las
costumbres que le conviene adoptar y practicar día
a día, si quiere retrasar algunos años
su reloj biológico y vivir más años
y con mayor calidad de vida:
1. Estírese
como un gato
Extender y desplegar el
cuerpo, en el momento en que suene la alarma del despertador,
es una manera muy saludable de desentumecer los músculos
después del receso nocturno y ponerlos a punto
para la actividad del nuevo día.
Una vez levantado, dedique
al menos 5 minutos a estirar a conciencia las distintas
partes de su anatomía: piernas, brazos, espalda
y cuello. Si no sabe muy bien cómo hacerlo, observe
como lo hacen los felinos domésticos, esas “pequeñas
obras de arte en movimiento”, como afirmaba Leonardo
Da Vinci.
2. Beba agua desde
temprano
Tomar uno o dos vasos de
este líquido, es una de las mejores formas de
comenzar la jornada, porque así se ayuda al organismo
a hidratarse y activar sus mecanismos naturales de drenaje
y eliminación de toxinas.
Después, beber agua
mineral a lo largo del día también ayuda
a mantener el cuerpo hidratado y a recuperar los minerales
que son destruidos por la cafeína, la cual suele
consumirse en abundancia a lo largo de la jornada laboral,
a través de cafés, tés y refrescos.
3. Tome un desayuno energético
La primera comida es fundamental
para garantizar la vitalidad necesaria para afrontar
la actividad de la mañana y no llegar famélico
a la comida del mediodía o sufrir punzadas de
hambre incontrolado.
Una buena opción:
comer un par de tostadas de pan integral, lo cual ayuda
a prolongar la sensación de saciedad, tener energía
y evitar el estreñimiento, que tiene un efecto
tóxico. Se pueden acompañar de un café
con leche, un yogur y una pieza de fruta, para recibir
una buena dosis de calcio y vitaminas.
4. Descanse los
ojos
Si trabaja en una oficina,
es posible que sienta a menudo la vista cansada debido
que debe fijara en la pantalla del ordenador, y probablemente
le duela la cabeza.
Realice pausas periódicas
en el trabajo, cerrando los ojos durante unos minutos
o llevando la visión a puntos lejanos, mirando
por la ventana de su despacho, para evitar la atrofia
de los músculos oculares, acostumbrados a trabajar
de cerca.
5. Use las piernas
Si pasa mucho tiempo trabajando
sentado, aproveche la pausa del mediodía o el
desayuno para dar un paseo, o camine un trecho a buen
ritmo, después de salir de la oficina, y de camino
a su casa. Reactivará su sistema circulatorio,
ralentizado por el sedentarismo, y además se
despejará.
6. Cepíllese
los dientes
Este sencillo hábito,
que a veces se descuida, elimina las bacterias que atacan
el esmalte dental y, gracias al flúor de los
dentífricos, los mantiene en mejores condiciones
para protegerse de los efectos del azúcar. Otra
opción es el hilo dental, que al igual del cepillado,
debe efectuarse después de cada comida, sin postergarlo.
7. Vístase
de salud
Es preferible utilizar
ropa de algodón, que permite la transpiración
natural de la piel, así como zapatos cómodos
y confeccionados en piel para que los pies no se “ahoguen”
y se muevan sin estar forzados ni aprisionados.
8. Y tenga dulces
sueños
Intente acostarse libre
de preocupaciones, sin asuntos de trabajo pendientes
en la mesilla de noche y evitando cenar copiosamente
o beber más de un café. Use ropa cómoda
para dormir, mantenga su habitación bien ventilada
y con una temperatura ni muy fría ni calurosa.
Un sueño reparador es la mejor garantía
para reponer fuerzas, y comenzar el día siguiente
en las mejores condiciones.
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