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Un jurado investigador
acusó de otros cinco cargos al gobernador Aníbal
Acevedo Vilá, incluyendo fraude electrónico
y asociación delictuosa para lavar dinero en
hechos relacionados con su campaña a la gobernación,
informó el martes la fiscalía.
La jefa de la fiscalía
federal en la isla, Rosa Emilia Rodríguez, informó
el martes en un comunicado que las acusaciones incluyen
cuatro cargos por "cometer fraude electrónico
para privar al pueblo de Puerto Rico de los servicios
honestos de Acevedo Vilá como gobernador"
y otra acusación por supuestamente conspirar
para lavar el dinero producto de dicho fraude.
"Los cinco cargos
de la acusación alegan dos patrones de conducta
delictiva", dijo la fiscal.
Además del gobernador,
se acusó el martes por los mismos cargos a Luisa
Inclán Bird, quien se desempeñó
como asesora de Acevedo Vilá desde que era candidato
a comisionado residente, y Miguel Nazario, el cual dirigió
las finanzas del gubernamental Partido Popular Democrático
(PPD), que preside el gobernador.
"Como dije el 27 de
marzo, reitero que la investigación federal en
mi contra está políticamente motivada.
Como he dicho desde un principio, nunca he cometido
un acto ilegal, no he aceptado ni solicitado una donación
a cambio de ningún contrato gubernamental y nunca
he permitido el mal uso de fondos públicos",
dijo el gobernador en declaraciones escritas.
El primero de los esquemas
que le imputan a los coacusados es solicitar y recibir
cerca de 250.000 dólares de un hombre de negocios
puertorriqueño _identificado como la fiscalía
como el "Colaborador 18"_ durante su campaña
a la gobernación y luego de asumir el cargo.
Ello para el beneficio de Acevedo Vilá y su campaña
política.
El cargo relacionado con
el esquema de lavado de dinero se refiere a la supuesta
conspiración de los tres acusados para hacer
transacciones financieras con los fondos recibidos del
"Colaborador 18".
"Estas transacciones
fueron diseñadas para ocultar y encubrir la naturaleza
y el origen del dinero, el cual fue producto del fraude
alegado", añadió la fiscalía
federal.
Las nuevas acusaciones
también indican que la agencia de publicidad
utilizada por Acevedo Vilá durante su campaña
del 2004 a la gobernación generó facturas
falsas dirigidas a una de las corporaciones del empresario
colaborador por supuestos servicios rendidos a esa entidad,
a pesar de que la compañía publicitaria
no había hecho ningún trabajo para el
empresario ni ninguna de sus corporaciones.
Según la fiscalía,
las facturas fueron emitidas para ocultar que los 250.000
dólares pagados por una de las empresas del colaborador
y usados para pagar las deudas de la campaña
del mandatario fueron producto del fraude electrónico
del primer esquema imputado.
Acevedo Vilá enfrenta
otros 19 cargos penales relacionados con el financiamiento
de sus dos pasadas campañas electorales: la de
comisionado residente (1999-2000) y la de la gobernación
(2003-2004).
Junto con el mandatario
fueron imputadas en marzo 12 personas allegadas a él
que trabajaron en sus campañas. Entre todos,
enfrentan 27 acusaciones, entre las que figuran asociación
delictuosa para violar la Ley federal de Campañas
Electorales, someter informes falsos a la Comisión
Federal de Elecciones (CFE), transferencia electrónica
fraudulenta de fondos, asociación delictuosa
para defraudar al Servicio de Recaudación Interna
de Estados Unidos, rendir planillas fraudulentas y falsos
testimonios al FBI.
El 8 de julio, los abogados
de Acevedo Vilá solicitaron la desestimación
de los 19 cargos penales alegando irrelevancia, teorías
legales defectuosas, prescripción de algunos
cargos y la inconstitucionalidad de otros.
La fiscal María
Domínguez, al frente del caso contra el mandatario,
pidió después al tribunal que denegara
la moción de desestimación, la que catalogó
como una realizada para el beneficio político
del mandatario.
Acevedo Vilá ha
alegado persecución política de parte
de las autoridades federales basadas en su reclamo para
que se esclareciera la muerte del dirigente del grupo
independentista Los Macheteros, Filiberto Ojeda Ríos,
en septiembre del 2005.
El gobierno de Puerto Rico
acudió infructuosamente hasta el Tribunal Supremo
de Estados Unidos para reclamar información del
Departamento de Justicia estadounidense sobre esa muerte.
El juicio contra los 13
acusados está pautado para el 9 de febrero. |