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Un estudio reciente halla
que dormir muy poco o no pasar tiempo suficiente en
la fase de movimiento ocular rápido (MOR) del
sueño está asociado con el sobrepeso entre
niños y adolescentes.
Durante tres noches
seguidas, los investigadores evaluaron los patrones
de sueño de 335 niños y adolescentes de
7 a 17 años. Observaron el tiempo total de sueño,
el tiempo en la fase MOR y el tiempo que tardaban en
quedarse dormidos. El índice de masa corporal
se midió al comienzo del estudio: 45 participantes
(13.4 por ciento) tenían sobrepeso, mientras
que 49 (14.6 por ciento) estaban en riesgo de sobrepeso.
En comparación con
los niños de peso normal, los que tenían
sobrepeso dormían cerca de 22 minutos menos por
noche, tenían un sueño menos eficiente
(porcentaje del tiempo que una persona permanece despierta
en la cama), una fase MOR del sueño más
corta, menos actividad ocular durante la fase MOR del
sueño y un tiempo de espera más largo
antes del primer periodo MOR.
Luego de ajustar otros
factores, los investigadores concluyeron que dormir
una hora menos del periodo total de sueño estaba
asociado con un riesgo dos veces mayor de sobrepeso.
Una hora menos de sueño MOR estaba asociado con
un riesgo tres veces mayor.
Aunque los mecanismos precisos
están actualmente bajo estudio, la relación
entre un periodo de sueño más corto y
el sobrepeso se puede atribuir a la interacción
de los cambios conductuales y biológicos como
resultado de la privación del sueño, escribieron
el Dr. Xianchen Liu, del Instituto y clínica
psiquiátrica occidental en Pittsburgh, y colegas
Explicaron que la pérdida
de sueño causa cambios en los niveles hormonales
que podrían afectar el hambre, también
que dormir menos significa que una persona dispone de
más horas en vigilia para comer. La pérdida
de sueño también contribuye a la fatiga
del día siguiente, lo que podría conducir
a menos actividad física y a quemar menos calorías.
Debido a que la prevalencia
del sobrepeso entre niños y adolescentes sigue
aumentando y a que la insuficiencia del sueño
crónico es cada vez más común en
la sociedad moderna, las intervenciones del sueño
basadas en la escuela y la familia que buscan mejorar
la higiene del sueño y aumentar la duración
del sueño podrían tener implicaciones
públicas importantes para la prevención
e intervención de la obesidad y la diabetes tipo
2 en los niños, concluyeron los autores.
"Además, nuestros
resultados muestran una relación importante entre
el sueño MOR, un IMC alto y la obesidad, lo que
sugiere que la relación entre el sueño
de corta duración y la obesidad se puede atribuir
a un tiempo reducido de sueño MOR y a una menor
actividad durante el sueño MOR", escribieron. |