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A los niños les
encantan los videojuegos. Según investigadores
de la Universidad de Hong Kong, las versiones activas
de estos juegos podrían evitar que los niños
se hagan obesos.
Según este
nuevo estudio, de hecho, los niños que usan videojuegos
activos tienen ritmos cardiacos más rápidos
y queman cuatro veces más calorías por
minuto que los que usan videojuegos pasivos.
"El cambio tecnológico
en nuestros hogares, escuelas y lugares de trabajo ha
implicado que la necesidad de caminar se ha reducido
significativamente. En su lugar, se pasan cantidades
de tiempo desproporcionadas sentados", señaló
Alison M. McManus, investigadora líder, del Instituto
de desempeño humano de la Universidad. "Teniendo
en cuenta que la obesidad infantil se está convirtiendo
en el problema más complicado de salud internacional,
hacer de las actividades en las que se permanece sentado
actividades activas es un objetivo importante".
Los padres necesitan ser
creativos con sus esfuerzos por lograr que los niños
sean activos, según McManus. Los niños
usan videojuegos porque es divertido, emocionante y
un desafío, pero en gran medida se hace sentado,
agregó.
"Los niños
de este estudio se divirtieron mucho con juegos multimedios
y quemaron calorías, lo que demuestra que hacer
de los juegos algo activo ciertamente puede ayudarnos
en nuestros esfuerzos por lograr que los niños
sean activos", señaló McManus. "El
reto para la industria es continuar desarrollando juegos
nuevos y emocionantes que integren la actividad física
con el ambiente del juego virtual".
El informe aparece en la
edición de septiembre de la revista Archives
of Pediatrics and Adolescent Medicine.
McManus y su colega, Robin
R. Mellecker, midieron el ritmo cardiaco y la cantidad
de calorías quemadas por 18 niños de entre
6 y 12 años que usaron un juego de video activos,
uno pasivo y uno de acción/carrera. Los investigadores
anotaron que, en el transcurso de 25 minutos, los niños
alternaron entre los tres juegos con un descanso de
cinco minutos entre cada juego.
McManus y Mellecker hallaron
que, en comparación con los niños en reposo,
se quemaron 39 por ciento más calorías
por minuto con el videojuego pasivo, 98 por ciento más
con uno activo de bolos y 451 por ciento más
con el juego de acción/carrera. Además,
los investigadores hallaron que los ritmos cardiacos
eran significativamente más rápidos durante
el juego activo y el de acción, en comparación
con el juego en el que permanecían sentados.
Usar videojuegos activos
logró el gasto de cantidades significativas de
energía, en comparación con el ambiente
en el que permanecían sentados, señaló
McManus.
"En el juego de acción
y carrera Jackie Chan de J-Mat, los niños elevaron
su ritmo cardiaco a 160 latidos por minuto y gastaron
más de 5 kilocalorías de energía
por minuto, en comparación con apenas 1.3 kilocalorías
cuando estaban sentados", señaló
McManus. "Cuando usaron el juego de bolos XaviX,
en el que en esencia deben permanecer de pie y hacer
movimientos de ligera intensidad, los niños gastaron
0.6 kilocalorías por minuto más que cuando
estaban sentados con un juego de computadora".
McManus considera que estos
juegos que se pueden usar para que los niños
hagan ejercicio regularmente.
"Cuando usaron el
J-Mat de XaviX J-Mat, los niños jugaron con una
intensidad equivalente a la del ejercicio vigoroso.
Si fueran a jugar regularmente, podrían cumplir
con más facilidad las recomendaciones actuales
de actividad, que de otro modo no se están cumpliendo",
señaló McManus.
Si se usara el juego de
bolos XaviX de intensidad ligera durante entre 20 y
30 minutos diarios, se podría lograr un beneficio
pronunciado respecto a varias enfermedades relacionadas
con la actividad física si se mantuviera con
el tiempo, aseguró McManus. "Es importante
que esta actividad de menor intensidad probablemente
sea más fácil de sostener durante periodos
prolongados que los juegos de mayor intensidad",
dijo.
El Dr. David Katz, director
del Centro de investigación preventiva de la
Facultad de medicina de la Universidad de Yale, considera
que usar juegos de video activos podría ser una
buena manera de lograr que los niños hagan ejercicio.
"Es reconfortante
ver evidencia de que el poder de los avances tecnológicos
puede pasar de enemigo a amigo con relación a
la salud de los niños", aseguró Katz.
"La evidencia es clara a partir de estudio de que,
al menos en sesiones cortas, los juegos de video pueden
ser un ejercicio aeróbico significativo".
Susan Finn, presidenta
del American Council for Fitness & Nutrition, anotó
que hace falta un equilibrio entre la cantidad que los
niños comen y la cantidad de ejercicio que hacen.
"Cuando se trata de
obesidad, la otra parte de la ecuación es el
consumo de calorías", aseguró Finn.
"Esta mitad de la solución con frecuencia
es más difícil. El American Council for
Fitness and Nutrition se ha asociado con PE4life y la
American Dietetic Association Foundation para enseñar
acerca del equilibrio energético, lo que se hace
y lo que se come deben estar en equilibrio. Este informe
trata sobre la mitad de la ecuación y demuestra
que hay muchas maneras de lograr que los niños
sean activos", dijo. |