por Roberto Rullan
Marina, CA - 11/16/2008
- Muchos agresores involucrados en la violencia doméstica
a veces no entienden (o no quieren entender) la magnitud
y la seriedad de las consecuencias de sus actos. Algunas
personas toman una orden de restricción criminal
como un juego hasta que llega el momento de pagar las
consecuencias de sus acciones.
Las víctimas de
agresión física, emocional o sexual a
veces se encuentran en un vacio en relación a
las acciones que puedan tomar para protegerse y proteger
a sus seres queridos.
En el estado de California,
aquellas personas que han sido acusadas de una agresión
física, mental o sexual enfrentan serios cargos
ante la justicia. Para muchos de ellos, esto significa
un periodo en la cárcel.
En un caso reciente en
Marina, un ex-predicador de una iglesia en Watsonville
fue arrestado y encarcelado por violar una orden de
restricción criminal entablada en su contra por
abuso físico en contra de su esposa. Esta persona
había sido sentenciada recientemente en la Corte
Superior del Condado de Monterey por agresión
física. Unos de los términos de la sentencia
era que no no podía acercarse a la víctima
en este caso; su esposa, y mantenerse a una distancia
de 100 yardas de la residencia de ella, su empleo y
donde quiera que se encontrase.
El, sin embargo, prefirió
desafiar la orden judicial y constantemente perseguir
a su esposa donde quiera que ella estuviera.
En una acción reciente,
el ex-predicador se presento en un restaurante en Marina,
donde la esposa se encontraba, y la agredió verbalmente.
Después de una pequeña discusión,
ella decidió visitar el Departamento de Policía
de Marina para someter una querella de lo acontecido.
Minutos después
que ella se encontraba en la estación policial,
el ex-predicador se presento en la misma, siendo arrestado
y encarcelado por violar las ordenes judiciales y los
acuerdos impuestos por el departamento de probatoria.
Casos como este suceden
diariamente en el Condado de Monterey, y muchas víctimas
tienen miedo de denunciar a los agresores.
Al igual, en muchos casos,
las víctimas no quieren formular cargos en contra
de sus agresores y esto hace casi imposible la protección
policial o judicial.
Es muy importante reportar
cualquier agresión física, por leve que
sea, y de esta manera podrá la víctima,
hombre o mujer, tener una protección eficaz en
la contra del o la agresora. |